El
autor describe la visita reciente de los candidatos presidenciales Marco Rubio
y Hilary Clinton a Puerto Rico. Según el autor, ellos quieren ganar el apoyo de
los puertorriqueños para votos en las primarias y para ganarse el favor de emigrantes
de la isla que residen en EEUU. Primero, describe el estatus de Puerto Rico como
un estado libre asociado, y los problemas para la isla y los EEUU causado por
este estatus. Además, da cuenta de los eventos de los dos candidatos, la
perspectiva económica y historia familiar de Marco Rubio, y el esfuerzo que
está haciendo para distanciarse de Donald Trump. Por ultimo describe como, por
un lado Rubio no apoya la medida propuesta para incluir a Puerto Rico en la ley
de bancarrotas que usó Detroit en 2013, y como Clinton, por otro lado, sí la
apoya.
Parece
que el autor tiene razón en su evaluación de los dos motivos de los candidatos.
Sus representaciones en Puerto Rico tienen grandes implicaciones para sus
posiciones en las primarias y para el apoyo de latinos y hispanohablantes en la
elección general, particularmente para Rubio, quien podrá usar votos latinos
para recuperar la distancia entre él y sus oponentes más conservadores. Es posible
que el autor identifique correctamente el trabajo difícil que se enfrenta
Rubio. Parece que Trump está monopolizando el apoyo más conservador y Jeb Bush
el apoyo de hispanohablantes conservadores. Entre estos dos candidatos, Rubio
está buscando para un posición que puede ganar votos y donaciones de cada grupo
sin sacrificar el apoyo del otro. Por eso parece que él no puede sacar los
movimientos que puedan alienar cualquier de los grupos. El artículo nota que Rubio
defendió el derecho de Puerto Rico para integrarse como un estado de EE UU,
pero también como él no apoya los esfuerzos para incluir a Puerto Rico en la
ley de bancarrotas. Es posible que esta aparente contradicción sea un ejemplo de
su dilema.
En
cambio, alguien puede decir que sus posiciones contradictorias muestran que él está
tratando ganarse el apoyo de los puertorriqueños sin prometer nada. Si Rubio
puede ganarse el apoyo puertorriqueño sin promesas, tendrá una oportunidad mejor
para ganar las elecciones primarias y generales sin ninguna responsabilidad explicita
a los puertorriqueños. También es posible que Rubio esté probando hacer esto
con donantes conservadores en los EEUU. En cualquier de los dos situaciones
hipotéticas, Rubio está usando ciudadanos para su propia agenda. Hay mucho
sentido en este argumento. Sus posiciones en estas cuestiones, con mínima
promesa a los ciudadanos, le dan oportunidades para cambiar su campaña más en
una dirección o otra y abandonar el grupo menos útil para sus planes.
Sin
embargo, este argumento supone que Rubio tiene un agenda que está siguiendo.
Parece más probable que su foco es para ganarse votos donde se pueda, porque no
tiene relaciones tantas buenas con cualquier de los grupos. Su posición ambigua
le da la oportunidad para asegurar su posición con un grupo si el otro se
retracta su apoyo.
En
conclusión, es probable que las políticas individuales políticas de los
candidatos en este situación parezcan muy dependientes de las preferencias de
donantes potenciales. Esta dinámica parece como un parte fundamental de una
democracia moderna. Al mismo tiempo,
parece debilitar la capacidad del gobierno para gobernar efectivamente. Puede
que muchas de las decisiones políticas estén decidido por su popularidad en el
momento, y no por su utilidad ni sus ventajas o implicaciones para el futuro
(ejemplos potenciales incluyen las respuestas políticas a los ataques en París
y las posiciones en cambio climático).
¿Cuáles son las perspectivas de la
integración Puerto Rico en los próximos diez años? ¿Cuáles son las perspectivas
para puertorriqueñas ganarse los protecciones americanos y el derecho para
votar en los elecciones generales antes de este tiempo?
¿Hay una manera buena para determinar las intenciones
de candidatos presidenciales como Rubio?
Fuente
Clinton y Rubio llevan a Puerto Rico la pugna
por el voto latino: El republicano apoya la anexión de la isla como un estado
más de EE UU.
Amanda Mars

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